¿Qué es la terapia EMDR y para qué puede ayudarte?
EMDR es un abordaje psicoterapéutico especialmente conocido por su aplicación en experiencias traumáticas y situaciones que continúan generando malestar mucho tiempo después de haber ocurrido.
A veces sabemos perfectamente qué experiencia nos está afectando. Otras veces no existe un recuerdo concreto que podamos señalar con el dedo, pero aparecen miedo, bloqueo, hipervigilancia, culpa, desconexión emocional o determinadas reacciones que se repiten y no terminamos de comprender.
El objetivo del abordaje EMDR no es borrar recuerdos ni hacer que olvides lo ocurrido. Se trabaja para favorecer el reprocesamiento de experiencias que siguen asociadas a una carga emocional elevada, de forma que puedan integrarse de una manera más adaptativa y menos perturbadora.
¿Cuáles son las 8 fases del EMDR?
EMDR sigue un protocolo estructurado de ocho fases. Son: historia clínica y planificación del tratamiento, preparación, evaluación, desensibilización, instalación, escaneo corporal, cierre y reevaluación. No significa que las ocho tengan que desarrollarse en una única sesión ni que todas las personas avancen al mismo ritmo.
Las primeras fases son especialmente importantes porque permiten conocer la historia de la persona, valorar sus necesidades, establecer objetivos y construir recursos suficientes antes de iniciar el reprocesamiento.
Después se identifica la experiencia sobre la que se va a trabajar y se utiliza estimulación bilateral, que puede realizarse mediante movimientos oculares u otras formas de estimulación alterna. Finalmente, se revisa cómo ha cambiado la respuesta emocional, cognitiva y corporal asociada a esa experiencia.
EMDR no consiste, por tanto, en sentarse delante de alguien y mover los ojos durante cincuenta minutos mientras esperamos que ocurra magia cerebral. Existe un proceso clínico detrás y debe ser aplicado por un profesional con formación específica.
¿Qué pasa después de una sesión de EMDR?
Cada persona puede reaccionar de forma distinta. Tras una sesión algunas personas sienten alivio o tranquilidad, mientras que otras pueden notar cansancio, cierta activación emocional o que aparecen pensamientos, recuerdos, sueños o asociaciones nuevas durante los días posteriores.
Esto no significa necesariamente que algo esté funcionando mal. El cierre forma parte precisamente de las ocho fases del protocolo y el profesional debe ayudarte a terminar la sesión orientado al presente y explicarte qué puedes esperar entre sesiones.
En la siguiente sesión se revisará qué ha ocurrido desde el encuentro anterior antes de decidir cómo continuar.
¿Cuándo no aplicar EMDR?
Más que hablar de una lista universal de situaciones en las que EMDR esté “prohibido”, es más correcto hablar de cuándo una persona todavía no está preparada para determinadas fases de reprocesamiento.
En trauma complejo, dificultades importantes de regulación emocional o síntomas disociativos puede ser necesario dedicar más tiempo a evaluación, preparación y estabilización antes de avanzar. El ritmo y las adaptaciones deben decidirse de forma individualizada.
Por eso la valoración inicial es fundamental. La terapia no consiste en abrir recuerdos difíciles a martillazos y comprobar después qué había dentro.
¿Cuánto vale una sesión de EMDR?
No existe una tarifa oficial para EMDR. El precio depende del profesional, la duración de las sesiones, la ciudad y el centro.
Como referencia, actualmente en Alicante pueden encontrarse sesiones privadas de psicología alrededor de 55-70 €, y profesionales que anuncian específicamente terapia EMDR en torno a 65-70 € por sesión.
Lo importante es consultar siempre las tarifas concretas del centro y, sobre todo, asegurarse de que el profesional cuenta con formación adecuada para trabajar mediante este abordaje.
Si una experiencia del pasado sigue ocupando demasiado espacio en tu presente, podemos valorar juntos cuál es la forma más adecuada de abordarla.





